10/10/2024
La formación de médicos especialistas en México, un pilar insustituible para el robustecimiento del sistema de salud nacional, esconde tras bambalinas una realidad sombría y profundamente preocupante. En el corazón de las instituciones hospitalarias, aquellos profesionales en formación que dedican su vida a salvar la de otros, se enfrentan a un panorama desolador marcado por jornadas laborales extenuantes, condiciones precarias y, lamentablemente, una prevalencia alarmante de maltrato. Esta situación ha generado un clamor de auxilio por parte de quienes, a pesar de sus inmensos esfuerzos y su vocación inquebrantable, se ven atrapados en ciclos de abuso y vulneración, poniendo en jaque no solo su bienestar personal, sino también la calidad de la atención médica que se brinda a la población.

- La Cruda Realidad de las Residencias Médicas en México
- El Grito de Auxilio de Paola: Un Caso Emblemático
- Más Allá de un Caso Aislado: La Violencia Sistemática
- Cifras Alarmantes: Un Problema de Salud Pública
- Las Consecuencias Devastadoras para los Residentes y el Sistema de Salud
- La Lucha por un Cambio: Voces que no se Rinden
- Perspectivas Académicas: Comprendiendo el Maltrato en la Formación Médica
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
La Cruda Realidad de las Residencias Médicas en México
Las residencias médicas, diseñadas para moldear a los futuros especialistas de la nación, se han convertido en un terreno fértil para prácticas que distan mucho de ser formativas. Médicos con cédula profesional, que han invertido años de estudio y superado uno de los exámenes más competitivos del país —el Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM), donde apenas 2 de cada 100 logran avanzar—, se encuentran con un sistema que, si bien los reconoce como trabajadores ante la Ley Federal del Trabajo y estudiantes por sus universidades, en la práctica los trata como “becarios” con salarios que oscilan entre los 8 mil y 15 mil pesos mensuales. Pero el verdadero problema radica en las condiciones de su día a día.
Las denuncias de maltrato se extienden a diversas formas de coacción y abuso de poder. Se reportan guardias de hasta treinta y seis horas consecutivas, equivalentes a casi cinco turnos completos, llevando a los residentes al límite de su resistencia física y mental. En un testimonio escalofriante, un residente relató que se le prohibió expresamente el acceso a alimentos durante sus jornadas, una negación básica de las necesidades humanas. Otros casos incluyen la obligación de habitar en el hospital por más de un mes sin acceso a necesidades básicas como bañarse o comer, o la imposición de comprar insumos médicos o pagar comidas y cenas para sus superiores, con montos que alcanzaban hasta los 52 mil pesos por un solo evento.
La humillación es otra herramienta frecuente de control. Un grupo de residentes de neurocirugía en el Estado de México fue forzado a dar consulta por horas con un vendaje en la cabeza, como castigo por órdenes de su médico titular. Este tipo de prácticas, que el titular encontraba divertidas y documentaba con fotografías, buscaban la denigración pública, “la humillación se fue haciendo más fuerte”, recuerda uno de los afectados. Los castigos también incluían la escritura de “planas” de hasta 200 repeticiones con “enunciados caprichosos”, o la imposición de turnos de guardia excesivos, con la exigencia de enviar “selfies” cada pocas horas o ubicaciones en tiempo real para comprobar su permanencia en el hospital. Sobrenombres, insultos y amenazas se convierten en la cotidianidad de muchos.
El Grito de Auxilio de Paola: Un Caso Emblemático
En este sombrío panorama, el testimonio de Paola, una médica residente que cursaba la especialidad de cirugía cardiotorácica en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, se erige como un símbolo de la desesperación. En los primeros días de septiembre del año anterior, un incidente marcó su vida de forma indeleble. Al dirigirse a su domicilio, un compañero con antecedentes previos la interceptó con una amenaza directa y escalofriante: “¿A dónde va, doctora? Si la sigo hasta este punto del estacionamiento, nadie se dará cuenta cuando la estrangule”.
A pesar de la gravedad de lo ocurrido, la denuncia de Paola no le trajo la justicia esperada, sino una consecuencia devastadora: la reprobación de su programa de residencia, interrumpiendo abruptamente su trayectoria formativa. Su búsqueda de apoyo en instancias como Derechos Humanos y su propia universidad resultó infructuosa, encontrando oídos sordos y puertas cerradas. Ante la falta de respuesta y la urgente necesidad de ser escuchada, Paola tomó una decisión drástica y simbólica: llevar su caso directamente a Palacio Nacional. Su acto no era solo por ella, sino por todos aquellos que, como ella, han sufrido en silencio. La exigencia de Paola y de otros residentes afectados es clara y urgente: solicitan a la Secretaría de Salud que se les brinde una reubicación en otras sedes hospitalarias para poder concluir su formación académica sin más obstáculos ni represalias.
Más Allá de un Caso Aislado: La Violencia Sistemática
El caso de Paola, lejos de ser una excepción, es un reflejo de una problemática sistémica arraigada en la cultura de las residencias médicas. Las denuncias de maltrato se extienden a diversas formas de coacción, donde el rechazo a salir a eventos sociales con médicos en posiciones de poder se convierte en un pretexto para afectar las calificaciones académicas de los estudiantes. La magnitud del problema se hace evidente en las estadísticas. Según el colectivo “Médicos en Formación”, durante el año 2024, casi dos mil profesionales —entre residentes, pasantes, estudiantes y médicos internos— reportaron haber sido víctimas de diversas formas de violencia, incluyendo agresiones físicas, acoso sexual, maltrato psicológico, hostigamiento laboral y discriminación en los hospitales. Este panorama desolador revela una problemática que permea todos los niveles del sector salud, afectando a la fuerza laboral fundamental que sustenta la atención a los pacientes.
El nivel de violencia experimentado ha llevado a algunos afectados a emprender acciones legales más contundentes, iniciando denuncias penales, laborales y administrativas. Sin embargo, el camino es arduo y la justicia esquiva. El caso más reciente y trágico que ha salido a la luz es el de Luis Abraham Reyes, un médico residente que, presuntamente, fue víctima de acoso laboral. La presión y las circunstancias adversas habrían tenido un desenlace fatal, pues, desafortunadamente, decidió quitarse la vida. Este lamentable suceso subraya la urgencia de atender esta problemática que aflige a una de las profesiones más vitales para la sociedad.
Cifras Alarmantes: Un Problema de Salud Pública
La información obtenida vía transparencia de 13 instituciones y hospitales públicos revela que, entre 2018 e inicios de 2025, los Órganos Internos de Control (OIC) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Secretaría de Salud federal (SSa), así como hospitales regionales y generales, han recibido 202 quejas por parte de médicos residentes. Poco más de la mitad (114) de estas quejas se concentran en los últimos dos años, lo que sugiere un aumento en la visibilización o la magnitud del problema. La mayoría de las quejas están vinculadas con la falta de disciplina y respeto que impacta a otros servidores públicos o particulares.
A pesar del incremento en las denuncias, señalar los abusos cometidos se ha traducido en pocas sanciones para los presuntos perpetradores. Un alarmante 50% de las quejas se archivaron por “falta de elementos”, dejando a las víctimas desprotegidas y sin justicia. Casos como el de Samuel, quien fue dado de baja injustificadamente de su residencia de neurocirugía tras levantar la voz, o el de Sarahí Valdez, dada de baja de medicina interna pese a su buen desempeño académico, ilustran la impunidad y las represalias que enfrentan quienes denuncian.
La Secretaría de Salud, por ejemplo, registró 91 denuncias de médicos residentes entre 2023 y 2024, abarcando abusos de autoridad, acoso laboral, abuso físico, discriminación, bajas injustificadas, horarios extenuantes, castigos, desprestigio, tratos inhumanos, amenazas y ambientes inseguros. Aunque en 29 de estos casos se logró un cambio de sede para los afectados, en 16 las quejas no procedieron. La Secretaría de Marina, por su parte, reconoció cinco quejas con resultados similares.
| Institución | Quejas OIC (2018-2025) | Quejas Últimos 2 Años (2023-2025) | Resolución Común / Notas |
|---|---|---|---|
| IMSS | Mayor cantidad de quejas | Alta cantidad | Muchas archivadas por falta de elementos |
| ISSSTE | Importante número | Alta cantidad | Ejemplo de denuncia archivada por falta de elementos (impresora, cena, guardias continuas) |
| Pemex | Número significativo | Número significativo | Casos de despidos injustificados, luego reconocidos derechos laborales |
| Secretaría de Salud (SSa) | 91 (2023-2024) | 91 (2023-2024) | 29 cambios de sede; 16 no procedieron; otras: compromiso de mejora, diálogo, reincorporación |
| Otros Hospitales (Gea González, Dr. Eduardo Liceaga) | Reportadas quejas | Reportadas quejas | Se suman a la estadística general |
| Secretaría de Marina (Semar) | 5 (Centro Médico Naval y Hospital General) | 5 (Centro Médico Naval y Hospital General) | No se encontraron elementos suficientes |
| Total General | 202 | 114 | 50% archivadas por “falta de elementos” |
| Tipo de Maltrato Denunciado (SSa y Semar 2023-2024) | Incidencia |
|---|---|
| Abuso de autoridad | Alta |
| Acoso laboral | Alta |
| Abuso físico | Presente |
| Discriminación | Presente |
| Bajas injustificadas | Presente |
| Horarios laborales extenuantes | Alta |
| Castigos | Presente |
| Desprestigio | Presente |
| Tratos inhumanos | Presente |
| Amenazas | Presente |
| Ambientes inseguros | Alta |
| Acoso sexual | Reportado en casos específicos |
Las Consecuencias Devastadoras para los Residentes y el Sistema de Salud
Las implicaciones de esta violencia sistemática son profundas y multifacéticas. Para los médicos residentes, las consecuencias se manifiestan en graves problemas de salud mental, incluyendo estrés crónico, síndrome de burnout, depresión, insomnio, pérdida de apetito, apatía e insatisfacción laboral. La presión constante y la falta de apoyo llevan a algunos a desarrollar adicciones o, en los casos más trágicos como el de Luis Abraham Reyes, a quitarse la vida. Muchos optan por abandonar la profesión o su especialidad, truncando sueños y años de esfuerzo.
Donovan Casas Patiño, médico y presidente de la Red Internacional en Salud Colectiva y Salud Intercultural (Redsacsic), ha calificado a los residentes como “esclavos clínicos institucionalizados”. Su análisis es contundente: “En las noches, madrugadas o fines de semana son los médicos en formación quienes están brindando los servicios sin el acompañamiento necesario y en medio de una violencia sistémica que puede ser física, sexual, psicológica, económica y emocional”. Es crucial entender que la labor de estos médicos es fundamental; si un día los médicos en formación no atendieran, el sistema de salud se colapsaría.
Pero el impacto trasciende a los propios residentes. Un personal médico agotado, desmoralizado y traumatizado es propenso a cometer errores, lo que eleva los índices de errores médicos y disminuye la calidad de la atención al paciente. La doctora Amparo Vera, especialista en medicina interna y parte del movimiento de residentes, advierte que “esto es un problema de salud pública porque no solamente afecta directamente a los médicos residentes, sino a todo el usuario. Médicos y usuarios estamos en el mismo barco porque se impacta la calidad de la atención, la vivencia de los pacientes dentro del sistema y la seguridad del paciente, pues al tener personal agotado crece el riesgo inherente de cometer errores”. Se está formando a “médicos especialistas violentos, carentes de una formación multidisciplinaria”, lo que hipoteca el futuro de la atención médica en el país.

La Lucha por un Cambio: Voces que no se Rinden
A pesar de las adversidades, la comunidad de médicos residentes ha levantado la voz en busca de un cambio. En 2019, el retraso en los pagos y la negativa a entregar el bono sexenal a los que tienen derecho como trabajadores públicos, encendió la chispa de uno de los movimientos nacionales más recientes: la Asamblea Nacional de Médicos Residentes (ANMR). Lo que comenzó como una demanda salarial, pronto reveló una problemática mucho más profunda: el maltrato diario, el hostigamiento y el acoso.
La pandemia de COVID-19, lejos de apaciguar la situación, la expuso aún más, evidenciando que los residentes eran uno de los sectores más vulnerables del sistema, trabajando en primera línea sin acceso siquiera a equipo de protección personal. Desde la ANMR, se exigió el reconocimiento de sus derechos humanos y laborales, la limitación de las horas de trabajo para garantizar una calidad de vida digna, y una revisión exhaustiva de cómo se desarrollan las residencias para proteger tanto a los médicos como a los pacientes. Han presentado propuestas de modificación a la ley, escritos a las Cámaras de Senadores y Diputados, amparos y demandas, aunque, como señala Amparo Vera, “nos mandaron por un tubo”.
No obstante, la lucha no ha sido en vano. Han logrado difundir los derechos que asisten a los residentes e impulsar la documentación de todos los casos de violencia para exigir sanciones y medidas de protección. Los datos demuestran que, a partir de 2023, el número de quejas ante los OIC del sistema público creció significativamente, un indicio de que la conciencia y la denuncia están aumentando. Abogados como Emilio Matlalcuatzi se han especializado en la defensa de los derechos laborales de los médicos en formación, logrando victorias significativas como el reconocimiento de sus derechos laborales en un caso icónico en Pemex.
Perspectivas Académicas: Comprendiendo el Maltrato en la Formación Médica
La academia también ha puesto su mirada en esta problemática. Un estudio cualitativo reciente, publicado en “Investigación educ. médica” en abril-junio de 2024 por Fabiana Inés Reboiras y colaboradores, aborda el maltrato en las residencias médicas y su impacto en la configuración de la identidad profesional. El estudio, realizado con una muestra de 307 residentes en Argentina, buscó reconocer las implicancias de los entornos hostiles de aprendizaje.
Los resultados distinguen cuatro posicionamientos frente a la presencia de maltrato:
- Invisibilización: Falta de reconocimiento del carácter nocivo de las situaciones de maltrato, subsumiéndolas a problemas personales o características de personalidad, o atenuándolas como “exceso de autoridad” o “psicopateo”.
- Naturalización-Legitimación: Reconocimiento de prácticas nocivas pero considerándolas necesarias o inevitables, sin capacidad de denuncia o de ver un cambio real. Se cree que un “mayor sufrimiento” equivale a ser “mejor médico”.
- Postura Crítica: Identificación de situaciones perjudiciales sin justificaciones, interpelando los valores identitarios tradicionales de la profesión médica como el sacrificio, la abnegación y la funcionalidad.
- Perspectiva de Transformación: Además de la crítica, incluye la demanda explícita de cambio de las condiciones existentes, cuestionando valores tradicionales como la abnegación o el sacrificio y proponiendo nuevos valores como el “trabajo entre pares”.
Este estudio es consistente con la literatura internacional que señala el carácter institucionalizado de las prácticas de maltrato. La discusión subraya que la conformación identitaria es polifacética y compleja, influenciada por las interacciones cotidianas. La emergencia de posicionamientos subjetivos novedosos, como la postura crítica y la perspectiva de transformación, entra en tensión con los valores y prácticas que tradicionalmente definieron a un “buen médico”, como la sobreexigencia, el sacrificio y el aislamiento socioafectivo. Los abusos de poder y las prácticas de maltrato se identifican como valores tradicionales que no representan las aspiraciones y necesidades actuales del cuerpo profesional. Se observa, en consecuencia, una demanda creciente de una modificación profunda hacia políticas y prácticas de cuidado.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es una residencia médica en México?
Es un programa de posgrado en servicio donde médicos titulados adquieren las competencias y habilidades necesarias para ejercer una especialidad médica. Combina actividades asistenciales en hospitales con formación académica.
¿Cuáles son los principales tipos de maltrato que sufren los médicos residentes?
Los residentes reportan diversas formas de maltrato, incluyendo jornadas laborales extenuantes (hasta 120 horas consecutivas), acoso psicológico (humillaciones, insultos, amenazas), acoso laboral (represalias por quejas, prohibición de alimentos, castigos arbitrarios), abuso físico, acoso sexual, discriminación, y la imposición de gastos personales para cubrir necesidades del hospital o de superiores.
¿Por qué es tan difícil denunciar el maltrato en las residencias médicas?
Existen múltiples factores: temor a represalias (reprobación, baja injustificada), la percepción de que el maltrato es una parte “necesaria” de la formación (“currículum oculto”), la falta de mecanismos efectivos de denuncia y sanción, y la cultura jerárquica y verticalista de los hospitales que invisibiliza y legitima el abuso.
¿Qué impacto tiene el maltrato en la salud mental de los residentes?
El maltrato genera altos niveles de estrés, síndrome de burnout, depresión, ansiedad, insomnio, agotamiento físico y emocional, y en casos extremos, lleva a ideas suicidas o al suicidio, como el trágico caso de Luis Abraham Reyes. También provoca insatisfacción laboral y la inclinación a abandonar la profesión.
¿Qué se está haciendo para cambiar esta situación?
Grupos como la Asamblea Nacional de Médicos Residentes (ANMR) han alzado la voz, exigiendo el reconocimiento de sus derechos laborales y humanos, la limitación de horarios y una revisión de las residencias. Se han presentado quejas ante Órganos Internos de Control y se han iniciado acciones legales. La Secretaría de Salud ha conformado un “equipo de trabajo interinstitucional y multidisciplinario” para atender la situación, aunque los resultados de las denuncias aún son limitados.
¿Cómo afecta el maltrato en las residencias la calidad de la atención al paciente?
Médicos residentes agotados, estresados y emocionalmente afectados son más propensos a cometer errores médicos. Esto impacta directamente la seguridad del paciente, la calidad de la atención y la percepción que la población tiene del sistema de salud. Además, perpetúa un ciclo de violencia que forma a futuros especialistas con carencias en empatía y habilidades interpersonales.
La situación de los médicos residentes en México es un llamado urgente a la acción. La vida de estos profesionales, la calidad del sistema de salud y el bienestar de millones de pacientes dependen de que se ponga fin a un ciclo de violencia y se construya un entorno de formación digno y humano. Es imperativo que las autoridades, las instituciones educativas y la sociedad en su conjunto reconozcan la gravedad de esta problemática y colaboren para transformar un sistema que, lejos de formar, está quebrando a quienes deberían ser sus pilares.
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