20/05/2022
El naturalismo filosófico es una corriente de pensamiento que postula que todo lo que existe y ocurre en el universo es un producto de la naturaleza, operando bajo sus leyes y principios inherentes. En su esencia, esta filosofía rechaza categóricamente la existencia de lo supernatural, entendiendo por ello cualquier entidad, fuerza o fenómeno que trascienda o viole las leyes naturales. Su objetivo principal es integrar la investigación de todas las cuestiones filosóficas dentro del ámbito de la ciencia y el método científico, buscando explicaciones empíricas y observables para la totalidad de la realidad.

Aunque los naturalistas niegan conceptos como las concepciones tradicionales de la espiritualidad humana o las divinidades que operan fuera del marco natural, aceptan la existencia o la posibilidad de fenómenos que comúnmente se clasifican como sobrenaturales. Sin embargo, su convicción radica en que, al investigar a fondo, estos fenómenos tienen una base real en la realidad natural y pueden ser descritos y comprendidos científicamente. En otras palabras, lo que parece inexplicable hoy, mañana podría ser una extensión de nuestro entendimiento de las leyes naturales.
Raíces Históricas del Naturalismo: Un Viaje a Través del Tiempo
Aunque el naturalismo está más estrechamente asociado con el movimiento filosófico del siglo XX, sus precedentes en la tradición filosófica occidental se remontan a sus orígenes en la antigua Grecia. Pensadores clásicos como Platón (c. 428 a.C.-c. 347 a.C.) y su alumno Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.) fueron pioneros en sistemas de investigación metodológica que influyeron profundamente en el desarrollo posterior del método científico. Estos sistemas tempranos se construyeron sobre la premisa de que los fenómenos naturales siguen leyes naturales, las cuales pueden ser descubiertas y definidas a través de la investigación enfocada, el razonamiento lógico y la experimentación.
Baruch Spinoza (1632-1677), filósofo judío-portugués de origen holandés, es considerado un notable contribuyente fundamental a lo que se reconocería como naturalismo occidental. Considerado por expertos como uno de los pensadores europeos más influyentes y revolucionarios del período moderno temprano, Spinoza propuso teorías sobre Dios, el mundo natural, la existencia humana y la epistemología, destacando por incorporar elementos ahora asociados con el naturalismo. Spinoza es especialmente famoso por una proposición de quince partes que argumenta convincentemente que Dios representa “la única sustancia del universo”, mostrando que “Dios es la causa de todas las cosas porque todas las cosas se siguen causal y necesariamente de la naturaleza divina”. Esta prueba de quince puntos, por lo tanto, señala la causalidad natural como el medio último para describir y comprender los fenómenos.
En 1687, Sir Isaac Newton (1643-1727) publicó Principia Mathematica, obra ampliamente reconocida como fundamental en el surgimiento de los enfoques modernos de la investigación científica. Se convirtió en el paradigma de la ciencia revolucionaria, proporcionando por primera vez un conjunto de leyes naturales simples y expresadas matemáticamente —los principios de la gravedad universal, la masa y la inercia— que describían el movimiento de los cuerpos materiales tanto en la Tierra como en los cielos, que anteriormente se habían considerado dos reinos distintos. Este avance marcó el inicio de una ráfaga de actividad científica basada en métodos que extendería y unificaría el reino de la causación natural en casi todos los campos de investigación académica. Ocurriendo en un momento en que el dogmatismo religioso había dominado las explicaciones sistémicas del mundo natural durante siglos, es difícil exagerar la medida en que el trabajo de Newton, y el de sus contemporáneos y descendientes, cambió el paradigma filosófico occidental.
La ciencia moderna continuó su rápida evolución y desarrollo a lo largo del siglo XVII, y en la Era de la Ilustración en el siglo XVIII, el razonamiento científico se había expandido más allá de los confines de las instituciones académicas para convertirse en una faceta central de la cultura de la época. La publicación en 1859 de la seminal obra científica El origen de las especies, de Charles Darwin (1809-1882), marcó el siguiente gran evento en el desarrollo del naturalismo. El libro, “de un solo golpe, unificó las ciencias de la vida con el resto de las ciencias naturales y terminó con la necesidad de postular causas sobrenaturales para explicar el orden y la diversidad de la naturaleza”. También desató un conflicto directo y amargo entre el hecho científico y la creencia religiosa, que fue particularmente acrimonioso en los Estados Unidos y se manifestó a través de eventos politizados como el juicio de Scopes de 1925. El juicio se centró en el conflicto entre la evolución y las teorías creacionistas y su lugar en las escuelas públicas de EE. UU.
Fue en este contexto que el naturalismo surgió como un campo específico de investigación filosófica. El naturalismo emergió como una escuela de filosofía distinta en los Estados Unidos durante el siglo XX, con pensadores como John Dewey (1859-1952), Sidney Hook (1902-1989), Ernest Nagel (1901-1985) y Roy Wood Sellars (1880-1973) entre quienes lo iniciaron y desarrollaron. Entre los académicos, las contribuciones de Dewey al campo son especialmente valoradas, con su sistema de naturalismo pragmático ganando un alto perfil que se extendió más allá de los círculos intelectuales al dominio popular. Alternativamente conocida como pragmatismo, instrumentalismo o naturalismo cultural, la teoría de Dewey “argumentaba que la filosofía se había convertido en una disciplina excesivamente técnica e intelectualista, divorciada de la evaluación de las condiciones sociales y los valores que dominaban la vida cotidiana”. Inspirado directamente por la teoría de la evolución de Darwin, el naturalismo pragmático de Dewey intentó posicionar la filosofía “como una actividad emprendida por organismos-en-entornos”, estableciendo así vínculos fuertes y directos entre la investigación filosófica, el mundo natural y los sistemas científicos que lo definen y describen.
Los Pilares del Pensamiento Naturalista
Una mirada amplia a las filosofías naturalistas muestra que se basan en seis ideas principales. Estas ideas se refieren a la naturaleza de la existencia, el conocimiento, la causalidad, el yo, la ética y la moralidad, y la axiología (teoría del valor).
La Naturaleza de la Existencia
Sobre la cuestión de la naturaleza de la existencia, el naturalismo sostiene que los seres humanos y otras formas de vida son “productos evolucionados de la selección natural, que opera sin intención, previsión o propósito”. Este punto de vista incluye la creencia de que “nada de [los seres humanos] escapa a ser incluido en el universo físico, o escapa a ser moldeado por los diversos procesos... que la ciencia describe”. Para los naturalistas, no hay “evidencia de almas inmateriales, espíritus, esencias mentales o yoes incorpóreos que se separen del mundo físico”.
El Conocimiento
Esta orientación fundamental se aplica a todos los demás principios del naturalismo del siglo XX, que además sostiene que “el conocimiento sobre lo que existe y cómo funcionan las cosas se logra mejor a través de las ciencias, no de la revelación personal o la tradición religiosa”. La experiencia empírica y la verificación son cruciales.
La Causalidad
Con respecto a la causalidad, los naturalistas rechazan la noción de “privilegio causal”, en su lugar postulan que “nada causa sin ser causado a su vez”. Notablemente, esto lleva a los naturalistas a rechazar la noción de libre albedrío en favor de la creencia de que todos los comportamientos son, en cambio, productos de influencias causales.
El Yo
Los naturalistas extienden ideas similares a las concepciones del yo, que describen como meros “productos de un sistema físico, el cerebro y el cuerpo”. No hay un "yo" que exista aparte de la constitución física y neurológica.
Ética y Moralidad
La negación del libre albedrío por parte del naturalismo tiene profundas implicaciones para sus puntos de vista sobre la moralidad, que sostienen que, debido a que los seres humanos no tienen libre albedrío y que sus acciones son el resultado de causas externas sobre las cuales a menudo tienen un control limitado o nulo, no “tienen una responsabilidad originaria última por sus acciones”. Sin embargo, al mismo tiempo, los naturalistas creen que las sociedades “aún deben responsabilizar a los individuos, en el sentido de aplicar recompensas y sanciones, para que [el comportamiento humano] se mantenga más o menos dentro del rango” de aceptabilidad social.
Axiología (Teoría del Valor)
Finalmente, con respecto a la axiología, el estudio filosófico de los valores, los naturalistas no “apelan a un estándar sobrenatural de conducta ética” como lo hacen la mayoría de las grandes religiones y, en cambio, consideran los valores y sus funciones como productos de “necesidades y deseos humanos”.
Dimensiones del Naturalismo: Ontológico vs. Metodológico
Durante la década de 1930 y 1940, el naturalismo alcanzó la cima de su influencia intelectual y se desarrolló en un concepto algo amorfo y elusivo después de obtener una amplia aceptación en el canon filosófico occidental moderno. Los comentaristas señalan que “la gran mayoría de los filósofos contemporáneos aceptarían felizmente el naturalismo tal como se acaba de caracterizar, es decir, rechazarían las entidades ‘sobrenaturales’ y admitirían que la ciencia es una vía posible (aunque no necesariamente la única) para verdades importantes sobre el ‘espíritu humano’”.
Sobre la cuestión de si el método científico es el único medio para adquirir conocimiento sobre el mundo y su naturaleza, los naturalistas generalmente aceptan la validez potencial de sistemas alternativos. Sin embargo, en el paradigma naturalista, las alternativas factibles no pueden ser impulsadas exclusivamente por una metodología a priori, o deductiva teórica. En filosofía, el razonamiento deductivo se basa en lo que comúnmente se describe como “verdades autoevidentes”, que son ideas y principios que se siguen de un razonamiento lineal de causa y efecto. Los naturalistas, en cambio, creen que el razonamiento sólido se sigue inherentemente de la experiencia directa y observable, lo cual no es una condición previa para la validez en los sistemas a priori.
Esta división, considerada junto con los principios fundamentales de la filosofía naturalista, ha llevado a académicos y comentaristas a dividir ampliamente el naturalismo en componentes ontológicos y metodológicos.
Naturalismo Ontológico
En filosofía, las preguntas ontológicas representan un subcampo distintivo dentro de la metafísica. Mientras que la metafísica trata con todo tipo de abstracciones basadas en principios con respecto a los orígenes y las primeras causas de las cosas, la ontología se enfoca específicamente en cuestiones relacionadas con la naturaleza de la existencia. El naturalismo ontológico está “preocupado por los contenidos de la realidad, afirmando que la realidad no tiene lugar para entidades ‘sobrenaturales’ o de otros tipos ‘fantasmagóricos’”. En cambio, se enfoca en definir la causalidad y los métodos para clasificar y explicar todo tipo de fenómenos, incluidos los fenómenos tradicionalmente considerados sobrenaturales, en términos de sistemas físicos o científicos. A lo largo del desarrollo del naturalismo, esta posición llevó a los pensadores a alinearse con formas reductivas y no reductivas de fisicalismo, en las que el fisicalismo es la creencia de que todo lo que existe es de naturaleza física. El fisicalismo reductivo acepta lo que los académicos describen como una “identidad de tipo”, que vincula la “identidad estricta de las propiedades especiales relevantes [de una cosa] con sus propiedades físicas”. Los fisicalistas no reductivos, mientras tanto, “sostienen que la eficacia causal de las causas especiales se respetará siempre y cuando las propiedades que involucran sean ‘realizadas por’ propiedades físicas”. La escisión esencialmente destaca los desacuerdos sobre la naturaleza última de la causalidad.
Otro elemento central del naturalismo ontológico considera las cuestiones de la moralidad. El filósofo británico G.E. Moore (1873-1958), quien fue pionero en una rama relacionada de la filosofía conocida como filosofía analítica durante el siglo XX, propuso un famoso argumento conocido como el argumento de la “pregunta abierta”, que está “diseñado para mostrar que los hechos morales no pueden ser idénticos a los hechos naturales”. El impulso fundamental del argumento de la “pregunta abierta” de Moore es que las propiedades naturales nunca pueden mostrarse como moralmente buenas o moralmente malas, lo que imposibilita resolver tal investigación. Así, “Moore tomó este argumento para mostrar que los hechos morales constituyen una especie distinta de hecho no natural”, lo que sugiere que “los hechos morales nunca pueden hacer ninguna diferencia en lo que sucede en el mundo físico”.
Naturalismo Metodológico
El naturalismo metodológico, mientras tanto, se basa en la premisa de que “la filosofía y la ciencia [están] involucradas esencialmente en la misma empresa, persiguiendo fines similares y utilizando métodos similares”. En este sentido, los naturalistas reconocen una alineación exclusiva con el método de razonamiento a posteriori, que representa lo opuesto al pensamiento a priori y busca trabajar hacia atrás desde un fenómeno observado o un resultado de investigación en un intento de comprender y definir su causa. Como tal, el naturalismo problematiza el “papel central que las intuiciones desempeñan en la filosofía”, argumentando que las “verdades autoevidentes” respaldadas por métodos de razonamiento a priori crearon una tradición en la que los pensadores “evalúan las visiones filosóficas [al] probarlas contra juicios intuitivos sobre posibles casos, no contra datos observacionales a posteriori”. Tales evaluaciones están inherentemente en desacuerdo con las metodologías definitorias y los fundamentos teóricos no solo del naturalismo, sino también del modo de investigación científica más amplio impulsado por el método.
Durante la década de 1990, el naturalismo metodológico dio lugar a un paradigma analítico conocido como el “Plan Canberra”, que se volvió muy influyente en los círculos filosóficos. Originado por David Lewis (1941-2001), Frank Jackson (1943-) y David Chalmers (1966-), el Plan Canberra se basa en la premisa de que “la filosofía comienza con un análisis inicial de los conceptos empleados por el pensamiento cotidiano, como el libre albedrío, o el conocimiento, o el valor moral, o la experiencia consciente”. Sin embargo, según el Plan Canberra, este nivel básico de análisis por sí mismo no logra describir las fuentes metafísicas últimas o los “ingredientes físicos” de tales conceptos y experiencias. Por lo tanto, el Plan Canberra exige explicaciones a posteriori, que solo pueden explicarse adecuadamente en términos de paradigmas filosóficos basados en sistemas científicos. En general, se esfuerza por llenar los vacíos filosóficos creados por las fallas en el razonamiento a priori, que tienden a ocurrir en niveles más avanzados de análisis metafísico.
Tabla Comparativa: Naturalismo Ontológico vs. Metodológico
| Aspecto | Naturalismo Ontológico | Naturalismo Metodológico |
|---|---|---|
| Enfoque Principal | La naturaleza de la realidad y sus componentes. | Los métodos para adquirir conocimiento y resolver problemas filosóficos. |
| Entidades Aceptadas | Solo entidades físicas y naturales; rechazo de lo sobrenatural. | La ciencia como el camino principal para la verdad, aunque no exclusivo de otras metodologías empíricas. |
| Cuestiones Clave | ¿Qué existe? ¿Cómo se relaciona todo? (Fisicalismo, reducción). | ¿Cómo sabemos lo que sabemos? ¿Cómo la filosofía debe abordar sus problemas? (Razonamiento a posteriori). |
| Ejemplo/Concepto Relacionado | El argumento de la "pregunta abierta" de G.E. Moore sobre la moralidad. | El "Plan Canberra" para el análisis conceptual. |
Críticas y Defensa del Naturalismo
El naturalismo ha recibido críticas de algunos filósofos por su excesiva dependencia del método científico, que en sí mismo es un producto del conocimiento humano. Así, sus críticos argumentan que el naturalismo se basa en gran medida en presuposiciones epistemológicas sobre la veracidad y el posible alcance de la comprensión que tiene el conocimiento humano. Esta crítica sugiere que, al depender únicamente de la ciencia, el naturalismo podría estar limitando su propia capacidad para comprender aspectos de la realidad que podrían escapar a la medición empírica.
Sin embargo, sus defensores enfatizan que “el naturalismo va más allá de la ciencia al sostener que la visión de nosotros mismos como criaturas completamente naturales tiene implicaciones importantes para nuestro lugar en el mundo”. Desde esta perspectiva, un “naturalista es alguien que, sobre todo, cree que la dignidad humana no necesita comprarse al precio de la ilusión”. Los defensores del naturalismo argumentan que abrazar una visión naturalista de la existencia nos permite enfrentar la realidad tal como es, sin necesidad de recurrir a explicaciones trascendentes o metafísicas que no pueden ser verificadas. Esto, para ellos, es un acto de honestidad intelectual y un camino hacia una comprensión más profunda y auténtica de la condición humana.
Preguntas Frecuentes sobre el Naturalismo Filosófico
¿Qué diferencia al naturalismo de otras filosofías?
La principal diferencia radica en su rechazo de lo sobrenatural y su insistencia en que todo puede explicarse a través de las leyes y procesos naturales. A diferencia de filosofías que incorporan elementos metafísicos o religiosos, el naturalismo busca explicaciones exclusivamente dentro del marco de la ciencia y la experiencia empírica.
¿El naturalismo niega la existencia de Dios?
El naturalismo no niega explícitamente la existencia de Dios en un sentido teológico, pero sí rechaza cualquier concepto de Dios que opere fuera de las leyes naturales o que sea una entidad sobrenatural. Si un "Dios" pudiera ser entendido como la totalidad de la naturaleza o sus leyes, podría ser compatible con algunas formas de naturalismo (como en Spinoza), pero no con un Dios creador o interventor en el sentido tradicional.
¿Implica el naturalismo la ausencia de libre albedrío?
Sí, la mayoría de las corrientes naturalistas sostienen que el libre albedrío, tal como se entiende tradicionalmente (como una capacidad de elección completamente no causada), es una ilusión. Argumentan que nuestras acciones son el resultado de procesos neuronales, biológicos y ambientales, que a su vez son productos de la causalidad natural. Sin embargo, esto no exime a los individuos de responsabilidad social.
¿Cómo aborda el naturalismo la moralidad?
El naturalismo ve la moralidad como un producto de la evolución, la cultura, las necesidades y los deseos humanos, en lugar de un conjunto de mandatos divinos o verdades absolutas. Aunque no hay un libre albedrío en el sentido metafísico, las sociedades establecen sistemas de recompensas y sanciones para guiar el comportamiento y mantener el orden social.
¿Es el naturalismo dogmático en su enfoque científico?
Si bien el naturalismo valora enormemente el método científico como la herramienta más fiable para adquirir conocimiento, no necesariamente es dogmático. Reconoce que la ciencia es un esfuerzo humano y está sujeta a revisión. Además, algunas ramas del naturalismo metodológico permiten la validez de otras metodologías de investigación, siempre y cuando estas no se basen exclusivamente en razonamientos a priori o intuiciones no verificables empíricamente.
En resumen, el naturalismo filosófico ofrece una visión coherente y unificada del mundo, donde la naturaleza y la ciencia son las claves para desentrañar los misterios de la existencia. Desde sus profundas raíces históricas hasta sus complejas ramificaciones modernas, esta corriente de pensamiento continúa siendo un pilar fundamental en el diálogo filosófico contemporáneo, invitándonos a explorar la realidad con una mente abierta y un compromiso inquebrantable con la investigación empírica.
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