15/04/2020
En el vasto universo del conocimiento humano, la epistemología tradicionalmente ha buscado establecer los fundamentos y la validez de nuestras creencias y saberes a través de un análisis conceptual a priori. Sin embargo, en el siglo XX emergió una corriente revolucionaria que propuso un cambio de paradigma radical: la epistemología naturalizada. Este enfoque desafía la visión clásica al insistir en que la teoría del conocimiento debe nutrirse de los métodos, resultados y teorías de las ciencias empíricas, especialmente aquellas que estudian la mente y el cerebro. Lejos de ser una disciplina aislada, la epistemología naturalizada se concibe como parte integral del esfuerzo científico por comprender cómo los seres humanos adquieren y justifican sus creencias, transformando así la investigación sobre el conocimiento en una empresa colaborativa y empíricamente informada.

Esta perspectiva no es monolítica; existen diversas variedades de epistemología naturalizada que difieren en la forma en que conciben la relación entre la ciencia empírica y la epistemología, el grado en que se apoyan en la ciencia para teorizar sobre el conocimiento y qué ciencias consideran más relevantes para las cuestiones epistemológicas. Desde la visión de que la epistemología es una rama de la psicología hasta la idea de que simplemente necesita la ayuda de las ciencias empíricas, o incluso la aplicación de las ciencias sociales, la importancia de la ciencia en la epistemología es un punto indiscutible entre sus defensores. Adentrémonos en este fascinante campo para desentrañar sus propuestas, sus figuras prominentes y los desafíos que aún enfrenta.
¿Qué es la Epistemología Naturalizada?
La epistemología naturalizada representa un giro significativo en la forma de abordar la teoría del conocimiento. A diferencia de las aproximaciones tradicionales que se basaban en la reflexión puramente filosófica y el análisis conceptual, este enfoque propone que el estudio del conocimiento humano debe estar estrechamente ligado a las ciencias empíricas. Esto significa que, para entender qué es el conocimiento, cómo lo adquirimos y cómo lo justificamos, debemos recurrir a disciplinas como la psicología cognitiva, la neurociencia, la sociología o la historia de la ciencia. La idea central es que el conocimiento es un fenómeno natural, producto de procesos cognitivos y sociales que pueden ser investigados científicamente.
El proceso de naturalización implica abandonar o, al menos, reformular la tarea normativa de la epistemología tradicional. Mientras que la epistemología clásica se preocupaba por establecer criterios a priori para la justificación de las creencias —es decir, cómo deberíamos formar nuestras creencias para que fueran verdaderas y justificadas—, la epistemología naturalizada se enfoca en cómo los seres humanos realmente adquieren y procesan la información. Para los naturalistas, las consideraciones normativas, si existen, deben derivarse de las descripciones empíricas de cómo funciona la cognición humana en el mundo real. Este cambio de énfasis lleva a un estudio del conocimiento que es más descriptivo y menos prescriptivo, buscando comprender el fenómeno del conocimiento como parte del mundo natural.
Uno de los supuestos ontológicos fundamentales de la epistemología naturalizada es la continuidad del ser humano con el resto de las criaturas vivas. Esto implica una visión materialista donde todo lo existente es materia organizada de maneras complejas. De esta continuidad ontológica se deriva una continuidad metodológica: cualquier estudio sobre lo humano, incluida la epistemología, debe emplear el método científico o basarse en sus resultados. Así, la epistemología se convierte en una disciplina que o bien se integra en alguna ciencia (como la psicología) o bien utiliza sus hallazgos para responder a preguntas filosóficas.
Pioneros y Perspectivas: Las Ramas de la Epistemología Naturalizada
W.V. Quine: El Reemplazo Psicológico
W.V. Quine es ampliamente reconocido por iniciar la ola contemporánea de la epistemología naturalizada con su influyente ensayo “Epistemology Naturalized”. En este trabajo, Quine argumenta que la epistemología debería ser concebida como un “capítulo de la psicología” y que tanto la epistemología como la ciencia empírica se contienen y se restringen mutuamente. La propuesta de Quine surge del fracaso del programa reduccionista del empirismo lógico, que buscaba reconstruir el conocimiento científico a partir de enunciados observacionales y la lógica.
El argumento de Quine se basa en tres supuestos clave: primero, el confirmación holista, la idea de que solo cuerpos sustanciales de teoría, y no afirmaciones individuales, son empíricamente comprobables. Segundo, la suposición de que el problema principal de la epistemología es explicar la relación entre las teorías y su evidencia observacional. Tercero, que solo hay dos formas de abordar este problema: el estudio psicológico de cómo las personas producen “salidas” teóricas a partir de “entradas” sensoriales, o la reconstrucción lógica del vocabulario teórico en términos sensoriales. Quine sostiene que la segunda aproximación es inviable, dejándonos con la psicología como el camino a seguir.
Para Quine, la imposibilidad de reducir las teorías a enunciados observacionales individuales, debido al holismo de la confirmación, socava la posibilidad de una reconstrucción lógica. Si no se pueden identificar condiciones de verificación o disconfirmación únicas para cada enunciado teórico, entonces el enfoque reconstructivo falla. En consecuencia, el único método que queda para la epistemología es el psicológico: estudiar empíricamente cómo las personas transforman la entrada sensorial en salida teórica. El conocimiento, así, se aborda como un fenómeno natural, el resultado de un proceso donde la estimulación sensorial conduce a teorías sobre el mundo.
La epistemología quiniana, por tanto, está “contenida” en la psicología como una subdisciplina. Pero Quine también señala que, en cierto sentido, la epistemología naturalizada “contiene” el resto de la ciencia, ya que nuestras teorías y creencias sobre el mundo son parte del objeto de estudio de la epistemología. Esta concepción mutuamente restrictiva contrasta drásticamente con la visión tradicional de la epistemología como la “reina de las ciencias”, siendo quizás el aspecto más influyente del naturalismo de Quine.
Alvin Goldman: La Epistemología que “Necesita Ayuda”
A diferencia de Quine, Alvin Goldman se enfoca en problemas epistemológicos tradicionales como la comprensión teórica del conocimiento y la creencia justificada. Sin embargo, no ve la epistemología como parte de la ciencia, sino que cree que responder a estas preguntas requiere tanto de la filosofía a priori como de la aplicación de resultados científicos. Para Goldman, la epistemología “necesita ayuda” de la ciencia.
La teoría del conocimiento de Goldman es una forma de fiabilismo causal. Según esta visión, una creencia verdadera y justificada cuenta como conocimiento solo si es causada de una manera adecuadamente fiable. Para ser “adecuadamente fiable”, un proceso de formación de creencias debe tener la propensión a producir más creencias verdaderas que falsas. Goldman defiende esta postura principalmente por motivos a priori, pero la teoría misma otorga un lugar importante a la ciencia empírica en nuestra comprensión del conocimiento.
La psicología es crucial en esta teoría, ya que identifica y evalúa los procesos de formación de creencias, y nos permite juzgar su fiabilidad. Por lo tanto, la determinación de si una creencia particular es conocimiento dependerá de consideraciones tanto filosóficas como psicológicas. Un papel relacionado para la psicología es abordar los problemas escépticos: el fiabilismo causal muestra que el conocimiento es lógicamente posible, pero si es humanamente posible y si alguien realmente sabe algo, depende de los procesos cognitivos disponibles para los humanos y de su fiabilidad.
El enfoque de Goldman sobre la justificación epistémica también es fiabilista y se basa en la ciencia. Sostiene que la justificación es al menos en parte una cuestión de que las creencias sean producidas por procesos cognitivos fiables. Goldman ha modificado su visión a lo largo del tiempo, y actualmente propone dos componentes: primero, aclarar y describir nuestras “costumbres epistemológicas populares” (conceptos y principios de sentido común sobre el conocimiento), y segundo, construir una teoría de lo que realmente es la creencia justificada, fundamentada en nuestra comprensión psicológica de cómo se forman las creencias y evaluando su fiabilidad.
Thomas Kuhn: El Giro Socio-Histórico
Mientras que gran parte de la epistemología naturalizada se orienta hacia la psicología y las ciencias naturales, el trabajo de Thomas Kuhn, especialmente en la filosofía de la ciencia, ha inspirado un enfoque naturalista que aplica las ciencias sociales a las cuestiones epistemológicas. Este naturalismo inspirado en Kuhn no es incompatible con el que se basa en la psicología, y de hecho, figuras como Alvin Goldman y Philip Kitcher han aplicado productivamente ideas de ambas ciencias para comprender el conocimiento como un fenómeno simultáneamente cognitivo y social.
En su influyente libro “La estructura de las revoluciones científicas”, Kuhn examina el proceso de cambio de teorías en la ciencia, enfatizando lo raro que es que los científicos rechacen viejas teorías en favor de nuevas basándose únicamente en los datos. Particularmente en los cambios “revolucionarios”, como la transición de la astronomía ptolemaica a la copernicana, los datos pueden ser ambiguos y no siempre determinan qué marco teórico debe prevalecer.

Según Kuhn, la práctica científica está guiada por paradigmas científicos: teorías, metodologías y marcos conceptuales que sirven como ejemplos de “buena ciencia” y moldean la comprensión de los científicos sobre el mundo y sobre lo que la ciencia misma debe ser. A medida que los paradigmas envejecen, acumulan éxitos explicativos y predictivos, pero también fracasos y problemas sin resolver. Las revoluciones ocurren cuando los científicos perciben algunos de estos problemas como muy importantes e insolubles dentro de los paradigmas dominantes. Las decisiones sobre adoptar un nuevo paradigma, enfatiza Kuhn, no pueden ser resueltas solo por los datos disponibles, ya que los paradigmas ayudan a los científicos a decidir qué cuenta como dato y cómo interpretarlo.
Kuhn intenta rastrear los factores sociales y políticos detrás de los cambios teóricos en la ciencia. Los datos disponibles no favorecen inequívocamente un paradigma sobre otro, y los científicos no eligen paradigmas basándose solo en los datos. En cambio, Kuhn cree que las fuerzas sociales y políticas guían los cambios de paradigma. Por lo tanto, una explicación adecuada de las revoluciones científicas será una aplicación del análisis social, político e histórico, no el análisis lógico de la relación entre teorías y evidencia. Para entender la ciencia al estilo kuhniano, es tan importante entender a los científicos y lo que hacen como entender las teorías que ofrecen y los experimentos que realizan.
Las ideas de Kuhn han dado lugar a varias corrientes de filosofía de la ciencia naturalista, incluyendo la “sociología del conocimiento científico” (con su “programa fuerte” de David Bloor, que sostiene que las creencias científicas, tanto verdaderas como falsas, deben explicarse de la misma manera, ignorando su verdad real) y enfoques menos radicales como el de Larry Laudan (modelo reticulado de ciencia, donde teorías, métodos y objetivos interactúan). Filósofos como Philip Kitcher y Alvin Goldman también han abogado por una “epistemología social” inspirada en Kuhn, que evalúa cómo las estructuras sociales promueven o dificultan el objetivo de producir teorías verdaderas.
Debates Centrales en la Epistemología Naturalizada
Internalismo vs. Externalismo: ¿Dónde Reside la Justificación?
Uno de los debates más persistentes en la epistemología contemporánea, que la naturalizada no evade, es el de internalismo contra externalismo. La cuestión central es si la justificación de una creencia depende únicamente de estados mentales accesibles al sujeto (internalismo) o si también puede depender de factores externos, como la fiabilidad del proceso que generó la creencia (externalismo).
Aunque la epistemología naturalizada no está inherentemente comprometida con una u otra postura, muchos, quizás la mayoría, de los epistemólogos naturalistas, especialmente aquellos que adoptan teorías fiabilistas de la justificación o el conocimiento, tienden a ser externalistas. Alvin Goldman es un claro abanderado del externalismo, argumentando que la fiabilidad de los procesos cognitivos, un factor empírico y a menudo externo a la conciencia inmediata del sujeto, es crucial para la justificación.
Sin embargo, hay naturalistas que respaldan el internalismo, como Donald Davidson y John Pollock. El naturalismo de Davidson es más débil, sin aplicar directamente mucha ciencia dura a los problemas epistemológicos, pero asume la admonición de Quine de que la epistemología es parte de nuestra teoría general del mundo. Davidson sostiene que una creencia solo puede ser justificada por otra creencia, viendo la justificación como algo que surge de las relaciones entre las propias creencias del individuo.
Pollock, por su parte, defiende lo que llama “internalismo de la norma”, sosteniendo que las creencias se justifican cuando se forman de acuerdo con ciertas reglas internalizadas sobre las formas correctas de formar creencias. Estas reglas internalizadas son, en su terminología, “psicológicamente reales”, características contingentes de nuestra arquitectura cognitiva. Sin embargo, no cree que los estudios experimentales de razonamiento sean muy útiles para determinar el contenido de estas reglas, sino que la mejor forma de conocerlas es examinando nuestras intuiciones sobre lo que cuenta como conocimiento o creencia justificada.
| Característica | Internalismo | Externalismo |
|---|---|---|
| Fuente de Justificación | Estados mentales accesibles al sujeto (ej. coherencia con otras creencias, evidencia mental). | Factores externos al sujeto (ej. fiabilidad del proceso de formación de creencias, conexión causal con la realidad). |
| Acceso del Sujeto | El sujeto debe tener acceso consciente a las razones o la evidencia que justifican su creencia. | El sujeto no necesita tener acceso consciente a los factores que justifican su creencia; lo importante es que el proceso sea fiable. |
| Ejemplo Naturalista | Donald Davidson, John Pollock (normas internalizadas). | Alvin Goldman (fiabilismo causal). |
El Conocimiento a Priori: ¿Existe en un Mundo Naturalizado?
El conocimiento a priori, si existe, es aquel que se obtiene independientemente de la experiencia. La postura de Quine al respecto es una negación rotunda: para él, no existe conocimiento a priori porque no existe la analiticidad (la verdad en virtud de los significados de los conceptos). Esta objeción es parte integral de su holismo de la confirmación, lo que lleva a la conclusión de que la epistemología naturalizada podría ser radicalmente empirista y, por tanto, negar la existencia del conocimiento a priori.
Sin embargo, trabajos recientes en epistemología naturalizada han sido mucho más simpatizantes con la idea del a priori. Philip Kitcher ha defendido una cuenta naturalista del conocimiento a priori que se centra en las características del proceso que produce una creencia. A grandes rasgos, Kitcher sostiene que el conocimiento de que p es a priori si y solo si proviene de la operación de un proceso que habría producido conocimiento de p sin importar las experiencias particulares que uno pudiera haber tenido. Esto implica que no podemos simplemente reflexionar sobre el contenido de una proposición para determinar si es conocible a priori; más bien, debemos considerar cómo funcionan nuestras mentes y si existe algún proceso que produciría conocimiento de esa proposición independientemente de las experiencias específicas.
Alvin Goldman también ha esbozado una cuenta similar del conocimiento a priori, basada en su fiabilismo epistémico y en la idea general de que el conocimiento a priori se basa en procesos de “pensamiento puro” que operan independientemente de la experiencia o la percepción. Si descubrimos que los seres humanos poseen mecanismos innatos fiables de raciocinio y cálculo —y hay evidencia de ello—, entonces esos mecanismos pueden considerarse como conferidores de justificación a priori a las creencias. Las creencias derivadas de las operaciones de estos mecanismos, sin dependencia alguna de la percepción, son fuertes candidatas para el conocimiento a priori.
El Problema de la Inducción: Predicciones Basadas en la Experiencia
El problema de la inducción, planteado por David Hume, cuestiona la justificación de nuestras inferencias sobre eventos futuros basándonos en experiencias pasadas. No existe una solución naturalista estándar, pero el naturalismo proporciona una estrategia general: examinar las formas en que las personas realmente realizan inferencia inductiva y evaluar esos métodos inductivos en dimensiones como la fiabilidad.
Un tipo de inferencia inductiva implica la proyección de propiedades. Por ejemplo, si los petirrojos y los gorriones tienen el Factor X en su sangre, se podría inferir que los cardenales también lo tienen. Hilary Kornblith aboga por una explicación naturalista y metafísica de por qué tales patrones de razonamiento tienden a ser fiables. Según él, la estructura causal del mundo conduce a una “agrupación” de propiedades en tipos naturales. Así, si “pájaro” es un tipo natural, habrá una serie de propiedades que las aves tienen en común, y la estructura causal del mundo “une” esas propiedades. Además, Kornblith afirma que nuestra mejor comprensión de la inferencia humana sugiere que nuestras mentes están equipadas de forma nativa con mecanismos sintonizados con la estructura causal del mundo y la agrupación de propiedades en tipos naturales, lo que nos predispone a proyectar propiedades en casos donde las proyecciones funcionarán.
Otro tipo de inferencia inductiva es la inferencia probabilística, como inferir que la próxima carta de una baraja probablemente no será un corazón. Gran parte del trabajo sobre cómo las personas hacen inferencias probabilísticas ha sido iniciado por Daniel Kahneman y Amos Tversky, revelando que nuestras inferencias probabilísticas a menudo están guiadas por heurísticas y sesgos que nos llevan a respuestas erróneas. Esto podría ser un caso en el que la investigación de procesos cognitivos comúnmente utilizados muestra que no son fiables o no producen creencias justificadas. Sin embargo, algunos trabajos recientes sobre las llamadas “heurísticas rápidas y frugales” buscan demostrar que los procesos que implementan patrones de inferencia formalmente falaces pueden ser efectivos, rápidos y razonablemente fiables en los entornos en los que esos procesos evolucionaron.
Desafíos y Críticas a la Epistemología Naturalizada
A pesar de su promesa de integrar la filosofía con la ciencia, la epistemología naturalizada enfrenta importantes objeciones que cuestionan su viabilidad. Dos de las críticas más prominentes son el problema de la circularidad y el problema de la normatividad.
El Problema de la Circularidad: ¿Un Vicio o una Necesidad?
Muchos filósofos suponen que una de las tareas más importantes de la epistemología es responder al escéptico cartesiano, quien niega que podamos conocer la mayoría de las cosas que creemos saber, ya que no podemos descartar la posibilidad lógica de que estemos masivamente engañados sobre el mundo (por ejemplo, ser cerebros en una cubeta). La epistemología naturalizada busca explicar el conocimiento aplicando nuestra mejor comprensión científica de la mente y el cerebro. Sin embargo, cuando el problema es el escepticismo, podría parecer que usar la ciencia sería viciosamente circular.

La objeción es que nuestras teorías científicas dependen de nuestra experiencia sensorial, y por lo tanto (dice el escéptico o el antinaturalista) no podemos apelar legítimamente a esas teorías para explicar la posibilidad o la realidad del conocimiento perceptivo. Esta línea de objeción es antigua, y Quine la discute en “Epistemology Naturalized”. Los defensores del naturalismo han tenido dos respuestas principales.
Primero, señalan (como Hume) que simplemente no podemos salir de nuestra visión actual del mundo y evaluarla sin presuposiciones empíricas. La exigencia del escéptico de una validación externa de la ciencia es, por tanto, inapropiada. Para entender qué es el conocimiento y cómo es posible, es necesario mostrar cómo el fenómeno del conocimiento encaja en el resto de nuestra comprensión de las cosas. El resultado no será la certeza de que nuestras teorías científicas son correctas, pero esa certeza no es necesaria para funcionar.
Segundo, y quizás más importante, los epistemólogos naturalistas a veces sostienen que la circularidad involucrada no es viciosa porque no incurre en una petición de principio. No hay garantía de que nuestra visión del mundo sea autosuficiente en el sentido de que nuestra mejor comprensión científica de lo que es el conocimiento también demuestre que realmente tenemos conocimiento del mundo externo. Podría resultar que, según sus propias luces, nuestras teorías científicas y nuestras creencias perceptivas no estén justificadas. Tal resultado sería desastroso, pero la epistemología naturalizada no lo excluye como posibilidad. Aunque quizás no podamos validar nuestro conocimiento del mundo externo a priori, el hecho de que podamos validarlo en absoluto es significativo y no trivial.
El Problema de la Normatividad: ¿Cómo Deberíamos Creer?
Otro problema para la epistemología naturalizada es explicar la normatividad epistémica. Las ideas de conocimiento y creencia justificada son normativas en el sentido de que incluyen nociones sobre lo que es correcto o incorrecto para una persona creer. Aunque la ciencia puede decirnos cómo las personas llegan a creer lo que creen, los críticos de la epistemología naturalizada a menudo afirman que no puede decirnos cómo las personas deberían adquirir sus creencias. Esta objeción ha sido planteada por Jaegwon Kim, y se remonta al menos a “Empiricism and the Philosophy of Mind” de Wilfrid Sellars.
Los defensores de la epistemología naturalizada han respondido típicamente enfatizando el papel de nuestros objetivos cognitivos en las evaluaciones epistémicas normativas. Por ejemplo, Goldman señala la creencia verdadera como uno de nuestros objetivos cognitivos más importantes, y Quine discute la “anticipación de la estimulación sensorial” como un punto de control normativo para la ciencia. La epistemología naturalizada puede ser normativa, según esta visión, porque puede explicar y detectar las conexiones causales entre nuestros procesos de formación de creencias y nuestros objetivos cognitivos. Así, se podría afirmar que la justificación epistémica es una propiedad “buena” de las creencias porque las creencias justificadas provienen de procesos fiables, y los procesos fiables son aquellos cuyo uso tiende a promover el valioso objetivo de creer lo que es verdadero y no lo que es falso.
El valor epistémico, en este enfoque, es una forma de valor instrumental; se deriva de los lazos causales entre los medios cognitivos y los fines cognitivos valiosos. Algunos críticos de la epistemología naturalizada, notablemente Harvey Siegel, han argumentado que debe haber alguna forma de valor epistémico no instrumental. A la luz de sus críticas, los defensores de la epistemología naturalizada necesitan mostrar cómo un enfoque científico puede acomodar el valor no instrumental o explicar por qué no es necesario hacerlo.
Preguntas Frecuentes sobre la Epistemología Naturalizada
Aquí respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este campo filosófico.
¿Qué diferencia a la epistemología naturalizada de la tradicional?
La epistemología tradicional se basa en el análisis conceptual a priori y la reflexión filosófica para establecer los fundamentos del conocimiento, buscando criterios normativos sobre cómo deberíamos conocer. La epistemología naturalizada, en cambio, se apoya en las ciencias empíricas (psicología, neurociencia, etc.) para describir cómo los seres humanos realmente adquieren y justifican el conocimiento, viéndolo como un fenómeno natural. Su enfoque es más descriptivo y busca integrar la filosofía con los hallazgos científicos.
¿Es la epistemología naturalizada una ciencia o filosofía?
Es una rama de la filosofía que se nutre y colabora estrechamente con la ciencia. Algunas versiones más radicales, como la de Quine, proponen que la epistemología debería ser un capítulo de la psicología. Sin embargo, la mayoría de los naturalistas contemporáneos, como Goldman, la ven como una disciplina filosófica que requiere la ayuda y los resultados de las ciencias empíricas para abordar sus preguntas.
¿La epistemología naturalizada es escéptica?
No necesariamente. Aunque aborda el problema del escepticismo, su enfoque es diferente. En lugar de buscar una validación a priori e infalible del conocimiento que satisfaga al escéptico cartesiano, la epistemología naturalizada busca comprender cómo el conocimiento es posible dentro de nuestro marco científico actual. Argumenta que la demanda del escéptico de una validación externa completa es irrealizable y que debemos trabajar desde nuestra mejor comprensión científica del mundo.
¿Qué papel juegan las ciencias cognitivas en la epistemología naturalizada?
Las ciencias cognitivas, como la psicología y la neurociencia, son fundamentales. Proporcionan datos empíricos sobre cómo funcionan la percepción, la memoria, el razonamiento y la formación de creencias en los seres humanos. Estos hallazgos son utilizados por los epistemólogos naturalistas para entender los procesos reales que subyacen a la adquisición y justificación del conocimiento, evaluando la fiabilidad de estos procesos y sus limitaciones.
Conclusión
La epistemología naturalizada representa un intento ambicioso de unificar la filosofía y la ciencia, buscando una comprensión del conocimiento que esté informada científicamente e integrada con el resto de nuestra comprensión del mundo. Sus métodos y compromisos varían ampliamente, reflejando diferentes puntos de vista sobre la relación precisa entre la ciencia y la epistemología, e incluso sobre qué ciencias son las más importantes para entender el conocimiento.
Al abordar cuestiones específicas, los naturalistas a menudo emplean una de dos estrategias generales: o bien intentan demostrar que la cuestión es empírica y luego aplican directamente datos, resultados, métodos y teorías científicas a ella; o bien socavan la motivación de un problema mostrando que surge solo bajo ciertas suposiciones falsas y no naturalistas. Este último enfoque es evidente en su rechazo a los problemas escépticos cartesianos, argumentando que presuponen que nuestras creencias sobre el mundo externo requieren una validación externa antes de poder ser justificadas plenamente.
A pesar de su promesa, la epistemología naturalizada enfrenta serios desafíos, principalmente los problemas de la circularidad y la normatividad. Si bien no está claro si estos desafíos son más graves que los que enfrenta la epistemología tradicional a priori, los naturalistas ciertamente necesitan soluciones a estos problemas. Encontrar esas soluciones es uno de los proyectos filosóficos más importantes en este campo que aspira a fusionar la razón filosófica con la investigación científica, abriendo nuevas vías para comprender lo que significa saber.
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