07/08/2020
En el vasto universo del conocimiento humano, existe un campo de estudio que nos invita a explorar cómo las personas construyen su realidad y dan sentido al mundo que les rodea. Nos referimos a las Representaciones Sociales, un concepto revolucionario propuesto por Serge Moscovici. Esta teoría ofrece una lente poderosa para comprender el pensamiento de sentido común, esa amalgama de ideas, creencias y saberes que guían nuestras acciones diarias. Su relevancia es tal que ha permeado diversas disciplinas, siendo la investigación educativa en México un claro ejemplo de su aplicación y adaptación para desentrañar las complejidades de la vida escolar y las perspectivas de sus actores principales.

- ¿Qué son las Representaciones Sociales según Moscovici?
- El Nuevo Sentido Común: Cuando Ciencia y Cotidianidad se Entrelazan
- Las Representaciones Sociales en la Investigación Educativa Mexicana
- Preguntas Frecuentes sobre la Teoría de las Representaciones Sociales
- Consideraciones Finales: La Riqueza de la Adaptación Teórica
Para comprender a fondo la teoría de las Representaciones Sociales (RS), es fundamental remontarse a sus orígenes y a la figura de su creador, Serge Moscovici. Este influyente psicólogo social, en su obra seminal de 1961, "El psicoanálisis, su imagen y su público", sentó las bases de un concepto que transformaría la comprensión de cómo el conocimiento se forma y circula en la sociedad. Moscovici no partió de cero; sus ideas hunden sus raíces en la noción de "representaciones colectivas" de Émile Durkheim, quien postulaba que la sociedad requiere un pensamiento organizado, condensado en normas, valores y mitos que el individuo incorpora para constituirse como persona.
Sin embargo, Moscovici percibió una limitación en la teoría de Durkheim: no abordaba la pluralidad de formas de pensamiento organizado en la sociedad contemporánea. A diferencia de las representaciones colectivas, que Durkheim veía como irradiando a todos los integrantes de una sociedad de manera homogénea (como el mito en sociedades premodernas), Moscovici argumentó que las RS son específicas de la sociedad moderna e industrial. En un mundo caracterizado por la urbanización, una compleja división social del trabajo y una intensa difusión de información a través de los medios masivos de comunicación, los escenarios sociales se fragmentan. Las RS, por tanto, no son universales, sino que irradian solo a un sector, comunidad o grupo particular. Mientras unas son generalizadas, las RS son particularizadas.
Las Representaciones Sociales son, en esencia, un "corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios" (Moscovici, 1979, p. 18). No se refieren a todo el mundo social, sino a algo o alguien específico (Jodelet, 1986): una institución, un contenido, una metodología, un acontecimiento, o una idea. Son un medio para interpretar la realidad y determinar el comportamiento de los miembros de un grupo hacia su entorno. Sirven para relacionar el mundo de la vida cotidiana con los objetos que los actores se representan, sustituyendo lo material y reconstruyéndolo individual y socialmente. Guían y orientan las acciones y relaciones sociales, e incluso pueden cambiar comportamientos, siendo un pensamiento tanto constituido (genera productos para la vida social) como constituyente (interviene en la elaboración de la realidad cotidiana).
El Nuevo Sentido Común: Cuando Ciencia y Cotidianidad se Entrelazan
Tradicionalmente, el conocimiento de sentido común y el conocimiento científico han sido vistos como esferas excluyentes. El primero, asociado a lo ingenuo y no racional, propio de la calle y el hogar; el segundo, al rigor, la objetividad y las instituciones educativas. Sin embargo, la teoría de las Representaciones Sociales desafía esta dicotomía, especialmente en el contexto de la sociedad moderna.
Para Moscovici, el sentido común no desaparece en la sociedad contemporánea, sino que adquiere un "nuevo matiz". Este nuevo sentido común se caracteriza por la mezcla de elementos de los hallazgos científicos y técnicos, que circulan a través de múltiples canales de comunicación como periódicos, revistas, radio, televisión e internet. La ciencia, lejos de permanecer en sus torres de marfil, "invade" el pensamiento de la persona de la calle. Esto significa que las creencias, ideas y teorías implícitas de los individuos no son puramente empíricas o tradicionales, sino que están permeadas por fragmentos de conocimiento especializado, aunque no de una manera sistemática o rigurosa.
En el ámbito educativo, esta coexistencia es particularmente evidente. Aunque se espera que el pensamiento científico domine en las instituciones, los agentes educativos (estudiantes, profesores, autoridades, padres de familia) son portadores de valores, creencias y anhelos que forman parte de su sentido común. Un plan de estudios, por ejemplo, puede ser diseñado con rigor científico, pero su instrumentación estará inevitablemente influenciada por las representaciones sociales de quienes lo aplican: sus ideas sobre la formación ideal, las metodologías de enseñanza, o la disciplina. El estudio de estas representaciones se vuelve, así, crucial para el investigador educativo, ya que permite interpretar las formas de pensamiento que subyacen a las prácticas educativas específicas.
En México, la teoría de las Representaciones Sociales ha encontrado un fértil terreno de aplicación, especialmente en el campo de la investigación educativa. El interés en esta perspectiva ha crecido significativamente, evidenciado por el incremento de trabajos desde la década de los noventa. Los investigadores mexicanos han adoptado y adaptado la teoría para explorar las formas de pensamiento de los agentes educativos, desde estudiantes y profesores hasta autoridades y padres de familia.
Un análisis de la producción escrita entre 1991 y 2001 reveló una diversidad de formatos y temáticas. La mayoría de los trabajos se concentran en tesis de posgrado, lo que sugiere que esta teoría ha sido un campo emergente de estudio para investigadores en formación que buscan reconocimiento en la comunidad académica. Esto es consistente con la idea de que los subcampos emergentes atraen a quienes buscan abrirse paso en el ámbito de la investigación.

Distribución de la Producción Académica (1991-2001)
La siguiente tabla muestra cómo se distribuye la producción académica en Representaciones Sociales en el ámbito educativo mexicano durante el periodo analizado:
| Tipo de Producción | Número de Documentos | Porcentaje (%) |
|---|---|---|
| Artículos en revistas | 2 | 6.7 |
| Ponencias | 10 | 33.3 |
| Tesis (Licenciatura, Maestría, Doctorado) | 14 | 46.7 |
| Capítulos de libro | 3 | 10.0 |
| Total | 29* | 96.7 |
*Nota: El texto original menciona 30 documentos pero la suma de los tipos de producción da 29. Se adapta para reflejar la suma proporcionada. Es importante señalar que las producciones no son excluyentes, una ponencia puede ser parte de una tesis o un artículo.
Los actores educativos más estudiados en estas investigaciones reflejan un interés particular en las dinámicas internas de las instituciones. A continuación, se presenta una distribución de los actores que han sido objeto de estudio:
| Actor Educativo | Número de Investigaciones |
|---|---|
| Estudiantes de educación superior | 12 |
| Docentes de educación primaria | 7 |
| Docentes universitarios | 6 |
| Estudiantes de bachillerato | 3 |
| Estudiantes de posgrado | 2 |
| Docentes de bachillerato | 2 |
| Padres de familia | 1 |
| Sacerdotes | 1 |
| Total | 34* |
*Nota: El número de actores investigados (34) no coincide con el número de trabajos encontrados (30), debido a que hay investigaciones que estudian a dos o tres actores educativos.
Características y Fundamento Teórico en México
Aunque no todos los títulos de las investigaciones mexicanas hacen referencia explícita a las Representaciones Sociales, el tratamiento de los objetos de estudio invariablemente aborda las formas de pensar de los agentes educativos dentro de su contexto social. Se enfatiza que las actitudes y acciones de los profesores, por ejemplo, son producto de un entorno histórico y social, y que las expresiones de asombro o preocupación de padres o maestros son socialmente construidas.
En cuanto a las fuentes teóricas, los investigadores mexicanos han recurrido a los principales exponentes de la teoría de las RS, como Moscovici, Jodelet y Abric. Sin embargo, se observa una particularidad: la obra más citada para definir las RS es la de Jodelet (1986), "La representación social: fenómenos, concepto y teoría", probablemente por su claridad y accesibilidad. Curiosamente, la obra original de Moscovici (1979), "El psicoanálisis, su imagen y su público", fue menos citada en la producción anterior a 1998, debido a su limitada disponibilidad en español, circulando principalmente mediante fotocopias. Posteriormente, su cita se hizo más frecuente.
Un aspecto distintivo de la investigación mexicana es la incorporación de conceptos de otras disciplinas sociales, como la sociología (Berger y Luckmann, Schutz, Bourdieu) y la psicología (Piaget, Vigotsky, Freud). Esto enriquece el análisis, permitiendo una interpretación más procesual de la construcción social de las RS, en contraste con un enfoque puramente cognitivo que busca la estructura interna de la representación (núcleo central y periferia), como propone Abric.
Fundamento Metodológico: La Predominancia Cualitativa
En el ámbito metodológico, Jean Claude Abric (2001) ha propuesto técnicas específicas para la aprehensión de las RS, distinguiendo entre métodos para recolectar el contenido (entrevista, etnografía), identificar la organización (lazos y jerarquías) y controlar la centralidad (núcleo central). Los últimos dos tipos suelen ser de corte cuantitativo.
No obstante, la mayoría de las investigaciones nacionales revisadas no se han abocado al estudio del núcleo central. En su lugar, se ha privilegiado una metodología cualitativo-interpretativa, haciendo uso extensivo de técnicas como la entrevista (la más utilizada), el cuestionario y la encuesta. Esta predilección se debe a la fuerte influencia de la metodología cualitativa-interpretativa en el campo de la investigación educativa mexicana, que prioriza la comprensión del contexto y las prácticas sociales. Esta estrategia metodológica se acerca a lo que Abric denomina "estrategia monográfica" y que en México se asocia a la etnografía. La tradición antropológica y sociológica ha guiado a los investigadores mexicanos a un enfoque más procesual (la construcción social de las RS) y menos cognitivo (la búsqueda del núcleo y elementos periféricos).
Esta orientación metodológica también se alinea con la perspectiva de Denise Jodelet (2000), quien señala que la sociedad dual latinoamericana impulsa el debate sobre la viabilidad de los métodos cuantitativos y los supuestos teóricos positivistas. La investigación cualitativa se impone como una vía pertinente para abordar las particularidades de la realidad social latinoamericana.
A pesar de esta tendencia general, existen matices. Por ejemplo, algunas tesis con enfoque psicológico, como la de Guevara (1996) sobre la excelencia académica, han adoptado una aproximación multimetodológica, combinando entrevistas, encuestas y métodos asociativos para aprehender las RS, buscando cuantificar asociaciones y aproximarse más a la identificación del núcleo central, tal como lo sugiere Abric. En contraste, trabajos de corte pedagógico, como la tesis doctoral de Fidencio López (1999) sobre la imagen popular del profesor, se apoyan en una metodología puramente interpretativa, utilizando cuestionarios tipo encuesta y entrevistas en profundidad, y complementando la teoría de Moscovici con autores como Berger y Luckmann, Schutz o Piaget.
Estos ejemplos ilustran la flexibilidad y la adaptación crítica de la teoría de las RS en el contexto mexicano. La validez de una investigación no radica en su apego "ortodoxo" a la teoría original, sino en su capacidad para explicar e interpretar problemáticas específicas de una realidad social particular.

¿Qué dice la teoría de Moscovici?
La teoría de Serge Moscovici postula que las Representaciones Sociales (RS) son formas de conocimiento de sentido común que los individuos y grupos construyen para comprender, interpretar y actuar en su realidad cotidiana. Son un "corpus organizado de conocimientos" que nos permite hacer inteligible lo físico y lo social. A diferencia de las representaciones colectivas de Durkheim, las RS son particularizadas, es decir, no son universales sino que se forman en grupos o comunidades específicas. Se caracterizan por ser prácticas, guiar la acción y ser un "nuevo sentido común" que incorpora elementos de la ciencia y la técnica difundidos por los medios masivos de comunicación.
El texto de referencia proporcionado para este artículo, "La teoría de las representaciones sociales: Su uso en la investigación educativa en México", no detalla ni menciona explícitamente las "tres modalidades básicas de influencia social" según Serge Moscovici. Por lo tanto, no podemos proporcionar esta información basándonos únicamente en el material suministrado.
Según la definición proporcionada en la información de referencia, la influencia social consiste en un cambio de creencias, actitudes o conductas de una persona por la presencia o acción de otras personas. La influencia social varía por la forma y los efectos que produce.
Consideraciones Finales: La Riqueza de la Adaptación Teórica
La teoría de las Representaciones Sociales, nacida en la Francia de la posguerra, en un contexto de una población letrada y ávida de información, demostró su validez al explicar cómo conceptos científicos (como el psicoanálisis) se apropiaban y transformaban en el pensamiento cotidiano. Cuando esta teoría migró a América Latina y, en particular, al campo de la educación en México, su incorporación no implicó una réplica mecánica de las problemáticas o metodologías originales.
La peculiaridad histórica, económica y cultural de México llevó a los investigadores a seleccionar problemáticas pertinentes a su realidad: las expectativas de los padres, los anhelos de los estudiantes, las ideas de los profesores sobre el "buen alumno" o el "buen maestro". Para abordar estas cuestiones, la investigación educativa mexicana se apoyó fuertemente en la metodología cualitativa-interpretativa, utilizando técnicas como la entrevista a profundidad. Además, integró conceptos de otras disciplinas sociales y autores ajenos a la "ortodoxia" francesa de las RS, como Berger y Luckmann o Bourdieu.
Lejos de ser una "desviación" de la formulación original, estas adaptaciones teóricas, metodológicas e instrumentales demuestran la riqueza de una teoría y su capacidad para incidir en la explicación e interpretación de realidades diversas. La aplicación crítica de una teoría en contextos históricos distintos al original es fundamental para evitar obstáculos interpretativos. Esto ha llevado a los investigadores mexicanos a emplear la teoría de las RS de manera flexible y pertinente, dándole su propio matiz y enriqueciendo su alcance.
Es muy probable que en los próximos años se observe un incremento continuo en el número de investigaciones que adopten la perspectiva de las Representaciones Sociales para analizar a los actores de los distintos niveles educativos en México. La creciente aceptación de esta teoría, recreada y adaptada en diversos países, augura un futuro prometedor para la comprensión del complejo entramado del conocimiento de sentido común en nuestras sociedades.
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