14/04/2023
La filosofía natural, un término que resuena con la sabiduría de antaño, ha sido durante siglos el pilar fundamental para comprender el universo que nos rodea. Antes de que la 'ciencia' como la conocemos hoy tomara su forma moderna en el siglo XIX, el estudio de la naturaleza, o 'física' en su sentido más amplio, era el dominio de la filosofía natural. Este vasto campo abarcaba disciplinas que hoy consideramos separadas, como la botánica, la zoología, la antropología, la química e incluso lo que hoy llamamos simplemente física.

Desde la antigüedad, la mente humana ha buscado desentrañar los misterios del cosmos. Antes de la civilización y los registros históricos, la interacción mental con la naturaleza ya existía. El pensamiento filosófico, específicamente no religioso, sobre el mundo natural se remonta a la antigua Grecia, donde las líneas de pensamiento comenzaron incluso antes de Sócrates. Mientras que Sócrates desvió sus estudios hacia la consideración del hombre y la filosofía política, pensadores presocráticos como Parménides, Heráclito y Demócrito centraron sus reflexiones en el mundo natural. La "Escuela de Mileto", con figuras como Tales, Anaximandro y Anaxímenes, intentó explicar los fenómenos naturales sin recurrir a mitos de creación divinos. Eran conocidos como los physikoi (filósofos naturales) o, según Aristóteles, los physiologoi.
Los Pilares Antiguos: De los Presocráticos a Aristóteles
Los primeros filósofos griegos se esforzaron por entender el movimiento y el cosmos. Algunos, como Hesíodo, veían el mundo natural como descendencia de los dioses. Otros, como Leucipo y Demócrito, lo concebían como átomos sin vida en un vórtice. Anaximandro dedujo que los eclipses ocurrían debido a aberturas en anillos de fuego celestial. Heráclito creía que los cuerpos celestes estaban hechos de fuego contenido en cuencos, y que los eclipses sucedían cuando el cuenco se alejaba de la Tierra. Anaxímenes postuló que el aire era el elemento subyacente, y que al manipular su densidad se podían crear fuego, agua, tierra y piedras. Empédocles identificó el fuego, el aire, la tierra y el agua como las 'raíces de todas las cosas' que componen el mundo. Parménides, por su parte, argumentó que todo cambio era una imposibilidad lógica, sosteniendo que nada puede pasar de la no existencia a la existencia.
Platón, siguiendo a Sócrates, se centró en el hombre y concibió el mundo como una réplica imperfecta de un mundo de Formas eternas e inmutables, creadas por un Artesano divino. Él creía que el verdadero conocimiento se obtenía a través de la razón y la lógica, no del estudio de la materia cambiante. Sin embargo, fue su alumno, Aristóteles, quien, al basar su pensamiento en el mundo natural, devolvió el empirismo a su lugar primordial, aunque dejando espacio para el hombre en el mundo. La Física de Aristóteles es fundamental, ya que en ella "busca determinar los seres que surgen por sí mismos, τὰ φύσει ὄντα, con respecto a su ser". La 'física' aristotélica es una filosofía, a diferencia de la física moderna que es una ciencia positiva que presupone una filosofía.
Aristóteles propuso que cada objeto natural tiene una "naturaleza" (physis), un atributo que lo hace comportarse de su manera habitual. Recomendó cuatro causas para el filósofo natural:
- Causa Material: La sustancia de la que está hecho un objeto (ej. arcilla, acero).
- Causa Formal: La disposición material de un objeto (ej. una esfera de arcilla, un bloque de arcilla).
- Causa Eficiente: Aquello que causó que el objeto existiera; un "agente de cambio" o "agente de movimiento".
- Causa Final: La razón por la cual el objeto fue creado, su propósito.
Para Aristóteles, el cambio era una ocurrencia natural. Argumentaba que al cambiar algo, se alteran sus propiedades sin cambiar su materia. Este proceso ocurre reemplazando ciertas propiedades con otras, siendo siempre una alteración intencional, ya sea forzada o natural. El cambio transita por tres estados del ser: no-ser, ser potencial y ser actual, donde las formas de un objeto no se destruyen, sino que la realidad entre los dos estados se "difumina".
La Naturphilosophie Alemana: Unidad entre Naturaleza y Espíritu
En la tradición alemana, la Naturphilosophie (filosofía de la naturaleza) persistió en los siglos XVIII y XIX como un intento de lograr una unidad especulativa entre la naturaleza y el espíritu. Este movimiento surgió después de rechazar la tradición escolástica y reemplazar la metafísica aristotélica, junto con las de los clérigos dogmáticos, por el racionalismo kantiano. Algunos de los nombres más grandes de la filosofía alemana están asociados con este movimiento, incluyendo a Goethe, Hegel y Schelling. La Naturphilosophie estaba ligada al Romanticismo y a una visión que consideraba el mundo natural como una especie de organismo gigante, en contraste con el enfoque filosófico de figuras como John Locke y otros que defendían una filosofía más mecánica del mundo, viéndolo como una máquina.
El Amanecer de la Ciencia Moderna
Desde el mundo antiguo hasta el siglo XIX, la filosofía natural fue el término común para el estudio de la física (naturaleza) en su sentido amplio. Fue en el siglo XIX cuando el concepto de 'ciencia' recibió su forma moderna, con el surgimiento de diferentes materias dentro de la ciencia, como la astronomía, la biología y la física. Se fundaron instituciones y comunidades dedicadas a la ciencia. El libro de Isaac Newton, Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica (1687) (Principios Matemáticos de la Filosofía Natural), refleja el uso del término en el siglo XVII. Incluso en el siglo XIX, una obra clave para la física moderna llevó el título Treatise on Natural Philosophy (1867).
Los significados modernos de los términos 'ciencia' y 'científico' datan solo del siglo XIX. Antes de eso, 'ciencia' era sinónimo de 'conocimiento' o 'estudio', en consonancia con su origen latino. El término adquirió su significado moderno cuando la ciencia experimental y el método científico se convirtieron en una rama especializada de estudio, separada de la filosofía natural. Esto fue impulsado especialmente por William Whewell, un filósofo natural de la Universidad de Cambridge, quien propuso el término "científico" en 1834 para reemplazar expresiones como "cultivadores de la ciencia" o "filósofo natural".
En los siglos XIV y XV, la filosofía natural era una de las muchas ramas de la filosofía, pero no un campo de estudio especializado. La primera persona nombrada como especialista en Filosofía Natural per se fue Jacopo Zabarella, en la Universidad de Padua en 1577.
Filosofía Natural en la Modernidad Temprana
El sistema metafísico de dualismo mente-cuerpo de René Descartes describe dos tipos de sustancia: materia y mente. Según este sistema, todo lo que es "materia" es determinista y natural, y por lo tanto pertenece a la filosofía natural; mientras que todo lo que es "mente" es volitivo y no natural, cayendo fuera del dominio de la filosofía de la naturaleza.

El método científico tiene precedentes antiguos, y Galileo Galilei ejemplifica una comprensión matemática de la naturaleza, una característica distintiva de los científicos naturales modernos. Galileo propuso que los objetos caen a la misma velocidad independientemente de su masa, siempre y cuando el medio sea idéntico. Las propuestas para un enfoque más "inquisitivo" y práctico del estudio de la naturaleza son notables en Francis Bacon, cuyas ardientes convicciones contribuyeron mucho a popularizar su perspicaz método baconiano. Este método se empleó en la enciclopedia de Thomas Browne, Pseudodoxia Epidemica (1646–1672), que desmintió una amplia gama de falacias comunes mediante la investigación empírica de la naturaleza.
El filósofo natural de finales del siglo XVII, Robert Boyle, escribió una obra seminal sobre la distinción entre física y metafísica titulada A Free Enquiry into the Vulgarly Received Notion of Nature, así como The Skeptical Chymist, de donde toma su nombre la ciencia moderna de la química (distinta de los estudios protocientíficos de la alquimia). Estas obras de filosofía natural representan una ruptura con el escolasticismo medieval enseñado en las universidades europeas y anticipan, de muchas maneras, los desarrollos que llevarían a la ciencia tal como se practica en el sentido moderno.
Boyle, en su obra, desglosó el concepto de naturaleza en múltiples significados:
- Natura Naturans: El "Autor de la naturaleza", la entidad creadora.
- Esencia o Quididad: Los atributos que definen lo que es una cosa.
- Principio Interno de Movimiento: La causa inherente del movimiento de un objeto (ej. una piedra cayendo).
- Curso Establecido de las Cosas: Las regularidades observables en la naturaleza (ej. el día y la noche).
- Agregado de Poderes de un Cuerpo: La fuerza o debilidad inherente de un organismo vivo.
- El Universo o Sistema de Obras Corporales de Dios: La totalidad del mundo físico.
- Semi-deidad o Extraña Especie de Ser: Una personificación o concepto abstracto de la naturaleza.
Los filósofos naturales de finales del siglo XVII o principios del XVIII a veces eran descritos despectivamente como 'proyectistas'. Un 'proyectista' era un empresario que invitaba a la gente a invertir en su invención, pero, según la caricatura, no era de fiar, generalmente porque su dispositivo era poco práctico. Jonathan Swift satirizó a los filósofos naturales de la Royal Society como 'la academia de proyectistas' en su novela Los viajes de Gulliver.
El Naturalismo: Todo es Naturaleza
Más allá de la filosofía natural histórica, existe el concepto de naturalismo en la filosofía. El naturalismo es una teoría que relaciona el método científico con la filosofía al afirmar que todos los seres y eventos en el universo (cualquiera que sea su carácter inherente) son naturales. Consecuentemente, todo el conocimiento del universo cae dentro del ámbito de la investigación científica. Aunque el naturalismo niega la existencia de realidades verdaderamente sobrenaturales, permite lo sobrenatural, siempre y cuando el conocimiento de ello pueda obtenerse indirectamente, es decir, que los objetos naturales sean influenciados por las supuestas entidades sobrenaturales de manera detectable.
El naturalismo presupone que la naturaleza es, en principio, completamente cognoscible. Hay en la naturaleza una regularidad, unidad e integridad que implica leyes objetivas, sin las cuales la búsqueda del conocimiento científico sería absurda. La búsqueda incesante del hombre de pruebas concretas para sus creencias es vista como una confirmación de la metodología naturalista. Los naturalistas señalan que incluso cuando una teoría científica es abandonada en favor de otra, el hombre no desespera de conocer la naturaleza, ni repudia el "método natural" en su búsqueda de la verdad. Las teorías cambian; la metodología no.
Aunque el naturalismo a menudo se ha equiparado con el materialismo, su alcance es mucho más amplio. El materialismo es, de hecho, naturalista, pero lo contrario no es necesariamente cierto. Estrictamente hablando, el naturalismo no tiene preferencia ontológica; es decir, no tiene sesgos hacia ningún conjunto particular de categorías de la realidad: el dualismo y el monismo, el ateísmo y el teísmo, el idealismo y el materialismo son todos, por sí mismos, compatibles con él. Siempre que toda la realidad sea natural, no se imponen otras limitaciones. Los naturalistas han expresado una amplia variedad de puntos de vista, llegando incluso a desarrollar un naturalismo teísta.
Rara vez los naturalistas prestan atención a la metafísica (a la que desprecian), y no hacen intentos filosóficos para establecer su posición. Los naturalistas simplemente afirman que la naturaleza es la realidad, la totalidad de ella. No hay nada más allá, nada "otro", ningún "otro mundo" del ser. El mayor auge del naturalismo ocurrió durante las décadas de 1930 y 1940, principalmente en Estados Unidos entre filósofos como F.J.E. Woodbridge, Morris R. Cohen, John Dewey, Ernest Nagel y Sidney Hook.
Preguntas Frecuentes sobre la Filosofía Natural y el Naturalismo
- ¿Es la filosofía natural lo mismo que la ciencia?
- No, la filosofía natural fue la precursora de la ciencia moderna. Antes del siglo XIX, 'filosofía natural' era el término general para el estudio de la naturaleza. La ciencia moderna, con sus disciplinas especializadas y el método científico, emergió de la filosofía natural.
- ¿Cómo se diferencia el naturalismo del materialismo?
- El materialismo es una forma de naturalismo, pero el naturalismo es más amplio. El naturalismo afirma que todo en el universo es natural y cognoscible científicamente, sin imponer una preferencia ontológica específica (como el materialismo, que solo reconoce la materia). Puede ser compatible con el dualismo, el teísmo o el idealismo, siempre que todo sea parte de la naturaleza y detectable.
- ¿Por qué Aristóteles es importante para la filosofía natural?
- Aristóteles fue una figura central. Su obra Física definió la comprensión de la naturaleza durante siglos. Introdujo conceptos como las cuatro causas (material, formal, eficiente, final) y la idea de que los objetos tienen una "naturaleza" intrínseca que impulsa su comportamiento y cambio. Su empirismo sentó bases cruciales.
- ¿Qué papel jugó la Naturphilosophie alemana?
- La Naturphilosophie alemana (siglos XVIII-XIX) fue un movimiento que buscó unificar especulativamente la naturaleza y el espíritu, influenciado por el Romanticismo y el racionalismo kantiano. Figuras como Hegel y Schelling la asociaron con una visión orgánica del mundo, contrastando con las filosofías mecánicas.
- ¿Cuándo surgió el término "científico"?
- El término "científico" fue acuñado por William Whewell en 1834 para referirse a los "cultivadores de la ciencia" o "filósofos naturales" de la época, marcando un paso clave en la profesionalización y especialización del estudio de la naturaleza.
En resumen, la filosofía natural ha sido un viaje intelectual continuo, desde las especulaciones ancestrales sobre el cosmos hasta la rigurosa investigación científica moderna. Ha evolucionado, se ha dividido y ha dado origen a la ciencia tal como la conocemos, mientras que el naturalismo sigue siendo una cosmovisión fundamental que abarca la totalidad de la realidad dentro del marco de lo natural y lo científicamente cognoscible. Comprender su historia es comprender los cimientos de nuestro conocimiento sobre el universo.
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